Si tu perro o gato pierde movilidad, visión o audición, observa qué tareas le cuestan. Llegar al agua, encontrar la cama o cruzar un piso resbaloso suelen ser buenos puntos de partida para adaptar la casa. Si el cambio apareció de repente, consulta a un veterinario.

Si le cuesta moverse
Facilita el camino hacia la cama, el agua y el lugar donde hace sus necesidades. Coloca una superficie firme donde se resbale y bloquea las escaleras si existe riesgo de caída. Si necesita un carrito, una pechera de apoyo o ejercicios de rehabilitación, pide que un veterinario valore qué le conviene y cómo usarlo.
Si ha perdido visión o audición
Para un animal con poca visión, mantén despejadas las rutas y deja su comida y agua en lugares conocidos. Si ha perdido audición, acércate por donde pueda verte y enséñale señales visibles con premios. Antes de soltarlo en un lugar abierto, ten en cuenta si puede responder a distancia.

Qué cambios requieren consulta
Dolor, caídas repetidas, pérdida súbita de visión o movilidad, o un ojo rojo que mantiene cerrado, son motivos para buscar atención veterinaria. Cuenta al veterinario cuándo empezó el cambio y qué has observado.