Cuando baja la temperatura, la prioridad para tu gato es un lugar seco y protegido del viento. Los gatitos, los gatos mayores y los que están enfermos o muy delgados necesitan especial atención. Un pelaje mojado dificulta conservar el calor.
Prepara un lugar cálido que pueda elegir
Dentro de casa, ofrece una cama seca, lejos de corrientes y del suelo frío. Si el gato tiene dificultades de movilidad, asegúrate de que pueda entrar y salir con facilidad. Mantén el agua al alcance y revisa que la cama siga seca.

Qué hacer si se moja o pasa tiempo fuera
Si puedes hacerlo con seguridad, llévalo a un lugar seco y sécalo con una toalla. Para un gato comunitario, un refugio protegido de la lluvia y el viento, elevado del suelo y revisado con frecuencia es más útil que una manta que se empapa.
Cuándo pedir ayuda
Si tras la exposición al frío está muy débil, responde poco o respira con dificultad, llama a un veterinario. Abrígalo suavemente mientras preparas el traslado y evita el calor directo intenso.