La mayoría de los gatos sanos se limpian solos y no necesitan baños rutinarios. Si el pelo se ha ensuciado con algo pegajoso, o tu gato no puede acicalarse bien, puede necesitar ayuda. Ante contacto con un producto químico o una sustancia posiblemente tóxica, consulta a un veterinario antes de improvisar.
Prepara el espacio antes de traerlo
Ten a mano toallas, agua templada, champú para gatos y una base que no resbale. Si solo hay suciedad localizada y el gato lo permite, empieza con un paño húmedo para evitar un baño completo.

Moja y aclara por zonas
Usa poca agua y evita el chorro directo sobre la cara. Aplica suavemente el champú específico y aclara bien. Si se agita mucho, intenta escapar con fuerza o hay riesgo de arañazo o lesión, interrumpe el baño y pide ayuda profesional.

Seca y déjalo descansar
Absorbe la humedad con una toalla y déjalo en un lugar templado y tranquilo. Evita obligarlo a soportar un secador si se asusta. Si tiene heridas, mucho picor o se ha dejado de acicalar de repente, consulta con la clínica.
