Una mandíbula con dientes grandes, unos apéndices que parecen tentáculos y unas aletas con las que un pez se desplaza por el fondo. Estos tres ejemplos permiten conocer animales que parecen extraños a primera vista y entender qué observaron quienes los estudiaron.
La sanguijuela Tyrannobdella rex
Fue descrita en 2010 a partir de ejemplares de Perú. Tiene una sola mandíbula con dientes grandes, un rasgo que llamó la atención del equipo que la estudió. El trabajo original incluye imágenes de su anatomía y compara la especie con otras sanguijuelas.
El gusano calamar del mar de Célebes
Teuthidodrilus samae es un gusano marino observado en aguas profundas del mar de Célebes, entre Filipinas e Indonesia. Los apéndices de la parte anterior del cuerpo recuerdan a un calamar. La descripción científica lo sitúa entre los anélidos.
El pez de manos moteado de Tasmania
Brachionichthys hirsutus es un pez del sureste de Tasmania. Sus aletas pectorales le permiten desplazarse sobre el fondo. El organismo australiano de investigación CSIRO muestra cómo vive y qué se está haciendo para proteger su hábitat.