Al llegar a una casa nueva, un perro rescatado puede quedarse inmóvil, esconderse o seguirte de habitación en habitación. También puede hacer sus necesidades dentro aunque antes supiera hacerlo fuera. Dale un lugar seguro y una rutina previsible. El tiempo de adaptación varía mucho de un perro a otro.
Dale una rutina que pueda aprender
Escoge una zona de descanso donde nadie lo moleste. Mantén horarios parecidos de comida y paseo, evita los encuentros forzados y revisa puertas, rejas y patios antes de dejarlo explorar. Para salir, comprueba que no pueda escaparse del collar o la pechera.

Qué hacer en tres situaciones comunes
| Si ocurre esto | Prueba esto |
|---|---|
| Le cuesta ir a su cama | Deja un premio allí y recompénsalo cuando se acerque por iniciativa propia. Repite en un momento tranquilo. |
| Hace sus necesidades dentro | Limpia sin regañarlo. Ofrécele salidas más frecuentes y prémialo al terminar de hacerlo fuera. |
| Se queda rígido, se agacha o intenta huir | Aumenta la distancia y reduce la intensidad del encuentro. |
Usa premios que el perro valore. Practica primero en un lugar tranquilo y termina mientras aún esté dispuesto a participar.
Si gruñe, se bloquea o no tolera quedarse solo
Si gruñe al acercarte a su comida o a su cama, aléjate y organiza el espacio para evitar que se repita. Si hay niños, separa al perro durante la comida y el descanso. Ante mordeduras, pánico o un cambio repentino de conducta, pide ayuda a un veterinario y, si tienes acceso, a un profesional del comportamiento que trabaje con refuerzo positivo.
Observa qué mejora. Descansar, comer con normalidad, explorar con calma y acercarse por voluntad propia son avances que puedes reconocer sin imponerle plazos.