Una gata de metal se recuesta junto a sus crías. En otra pieza, un gato se sienta sobre una caja con una inscripción. Ambos objetos conservados en el Metropolitan Museum ayudan a entender por qué los gatos aparecían en las ofrendas egipcias y cómo se relacionaban con la diosa Bastet.
Bastet y la imagen de una gata con sus crías

El museo fecha esta figura entre 664 y 30 a. C. El motivo de la gata con crías se relaciona con Bastet y con las ideas de protección y fecundidad. La base no era solo un soporte para la figura. Formaba parte de una caja destinada a contener una momia animal.
La inscripción que dejó un donante

La segunda pieza muestra un gato sentado sobre una caja. Según la ficha del museo, la inscripción da el nombre de un donante. Ese detalle ayuda a entender la función del objeto como ofrenda. Las representaciones de gatos en metal y las momias depositadas en santuarios son formas distintas de acercarse a una misma práctica religiosa.
Qué podemos saber a partir de estas piezas
Las dos piezas proceden de un contexto religioso. Nos hablan de ofrendas y de cómo se representaba a Bastet. Para entender la vida cotidiana con los gatos en otros lugares y épocas del Antiguo Egipto hacen falta también otros testimonios, como escenas domésticas y restos arqueológicos.