Si tu perro mayor se pierde dentro de casa, pasea de noche sin encontrar descanso o empieza a hacer sus necesidades adentro, merece una valoración. Algunos cambios pueden tener que ver con el deterioro cognitivo, pero también con dolor, problemas de visión, pérdida de audición u otras enfermedades.

Qué cambios conviene anotar
- Se queda atascado en esquinas o parece perderse en lugares conocidos.
- Duerme más de día y camina inquieto de noche.
- Cambia su trato con las personas o deja de responder a señales que conocía.
- Orina o defeca dentro de casa tras años de hacerlo fuera.
Anota cuándo empezó cada cambio y graba algún episodio si puedes hacerlo sin molestarlo. Lleva esa información al veterinario. Un cambio brusco merece atención pronto, sobre todo si se acompaña de dolor, debilidad o pérdida de equilibrio.
Qué puedes ajustar en casa
Deja libres los trayectos hacia el agua y la cama. Mantén horarios parecidos, evita reorganizar sus espacios de golpe y ofrécele paseos tranquilos o juegos que todavía disfrute. Pregunta al veterinario qué opciones existen para su caso y qué señales conviene vigilar.